Área temática

Antecedentes:

El Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) se establece en Costa Rica, en el año de 1993 luego de la Cumbre de Río, donde se establecen a nivel internacional los principales acuerdos multilaterales de ambiente: la Convención para la Diversidad Biológica (CDB), la Convención Macro de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNUDL). El PPD es un programa corporativo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) que propone apoyar a los países signatarios de estos acuerdos multilaterales de ambiente mediante el financiamiento de iniciativas comunitarias que puedan articularse con programas nacionales, regionales e internacionales que visibilicen su aporte a las problemáticas mundiales.

Una de las áreas focales del GEF en las que trabaja el PPD es la de Conservación de la Biodiversidad, donde se apoyan proyectos que contribuyan a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en paisajes productivos para reducir la fragmentación del hábitat. En el área temática de producción sostenible se agrupan principalmente actividades que promueven alternativas productivas sostenibles como: la pesca responsable, la agricultura orgánica, el manejo de fincas integrales, la apicultura orgánica, la producción de plantas medicinales, diseño de artesanías, entre otros.

Históricamente, los esfuerzos del PPD dentro de esta área se han enfocado en el fortalecimiento del Movimiento de Agricultura Orgánica Costarricense (MAOCO) al que se ha apoyado en el proceso participativo de elaboración de su Estrategia Nacional, así como en la aprobación de la Ley para el Desarrollo, Promoción y Fomento de la Actividad Agropecuaria Orgánica (Ley 8591, publicada en la Gaceta el 14 de agosto de 2007) y su Reglamento (aprobado el 4 de junio del 2009).

Esta Ley, que es la primera de su tipo en América Latina, constituye un impulso sustantivo a la agricultura orgánica costarricense y al mejoramiento de la calidad de vida de miles de familias productoras. Favorece el equilibrio entre producción y naturaleza, mediante el fomento de tecnologías sanas junto con la promoción de mercados solidarios y justos y constituye un instrumento para dignificar la cultura y la identidad campesina y avanzar hacia una Costa Rica incluyente y más democrática.